Villablanca
Ermita a Ntra. Sra. de la Blanca

Sobre la historia de Villablanca


La Corte del Capitán, lugar en el que se fundaría La Puebla de Santa María de la Blanca, es uno de los topónimos donde quedó reflejado el paso de las Órdenes Militares en su lucha frente al Islam; lugar donde pudieron haberse asentado varias familias atraídas por la existencia de agua de forma más abundante, mejor terreno de cultivo que el dejado en el lugar de procedencia y lugar cercano a la Ermita de Nuestra Señora de la Blanca. En este lugar se fue configurando tanto la población como su territorio, en el que se producirá la evolución y los cambios de sus actividades económicas.


La población se asentó en este lugar buscando su bienestar económico y religioso, movida por un aumento demográfico y por unas condiciones físicas y administrativas favorables: abundancia de agua, buen terreno, cercanía con la ermita de Ntra. Sra. la Blanca o con las ventajas fiscales dadas por los Marqueses. Personas que llegaron de sitios cercanos tanto de España como de Portugal y que aumentó su número cuando le fueron favorables las condiciones de vida. Otras veces disminuyó cuando sufrió las consecuencias derivadas de la relación con el medio físico o padeció las calamidades traídas por los períodos de guerras o por las condiciones climáticas adversas que, a su
vez, derivaron en malas cosechas que acarrearon una escasez de alimentos y que hacía más vulnerable a la población infantil. No es hasta los últimos decenios cuando se ve su recuperación y aumento.


La estructura de población fue acorde con la forma de vida: religiosos, campesinos, artesanos, fabricantes. Todos ellos acompañados por un sector terciario que venía a cubrir las necesidades diarias. Sin faltar, por desgracia, pobres y marginados. Tanto la propiedad señorial como la eclesiástica sobre la tierra fueron escasas. La propiedad libre se la repartieron algunos pocos agricultores, durante el Antiguo Régimen. Actualmente ha ido concentrándose en escasos latifundios.Los cultivos y aprovechamientos fueron dirigidos al consumo por las familias y los pocos excedentes para su venta en pueblos vecinos. Produjo: cereales, viña, olivo, higueral en los terrenos de secano; hortalizas y frutas en secano o en el poco espacio de regadío. Los montes y terrenos baldíos vinieron a cubrir, con su aprovechamiento, otras necesidades. Los cultivos de regadío han venido a servir para dar trabajo a la población y servir como elemento de exportación: fresas, frambuesas, arándanos... Persistiendo los cultivos tradicionales, pero de forma muy escasa.


La ganadería vino realizar la función de complemento a la economía familiar: produjo para el consumo de las familias, se pudo vender en el mercado, sirvió como ganado de labor en las tareas agrícolas y produjo estiércol para el abonado. Las colmenas, el ganado de labor, ovejas, cerdos y gallinas ayudaron a la economía familiar con ayuda de la caza. La industria escaseó y sirvió para el consumo local y se basó en productos demandados por los campesinos. El comercio estuvo basado en el intercambio del poco excedente agrícola o ganadero.

Extraído de la obra: Apuntes para una breve historia de Villablanca. Autor: Manuel Fernández González

 

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